Cuantas veces nos hemos parado frente al espejo y nos hemos dicho “soy fea”? Cuantas veces nos hemos comparado con una amiga o conocida? Cuántas veces hemos dicho “ella es más bonita que yo”? o simplemente cuantas  veces no nos hemos sentido bien con nosotras mismas?

Sí tu respuesta es “NUNCA” eso es fabuloso (creo que me gustaría dar esa respuesta) y sí tu respuesta es  “INFINIDAD DE VECES” me alegra que seas honesta, si me haces esas preguntas a mí  bueno mi respuesta es “INFINIDAD DE VECES” jajaja, yo también en el pasado me he comparado con una persona y me he visto fea frente a un espejo…. Me da pena reconocerlo.

Porque escribo sobre esto, porque en los últimos años he oído a tantas  mujeres  de diferentes edades quejarse de su cuerpo, facciones y talentos que tienen o dicen que no tienen, que créanme oír ese tipo de cosas es impactante y triste.

Una noche estaba en mi cama leyendo la biblia y Dios me hablo mediante este versículo”  Pues SOMOS LA OBRA MAESTRA DE DIOS. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Efesios 2:10

“Somos la obra maestra de Dios.” Cuando leí esa parte lo relacione a un pintor dibujando una obra de arte, los pintores cuando dibujan son sumamente detallistas, delicados y perfeccionistas con lo que hacen, porque ellos saben que su dibujo será mostrado a un público o a la sociedad; y este cuadro hablará de su profesionalismo. Por lo tanto el dibujo terminado de un pintor tiene que ser algo hermoso y cautivante ante los ojos de las personas que lo vean, así mismo veo a Dios.

Dios cuando nos creó, no nos creó como a los robots  ósea armándonos de manera rápida y colocándonos las piezas que necesitamos para sobre vivir a este mundo; Dios se tomó su tiempo para diseñar cada parte de nuestro cuerpo y rostro de una manera única y original para que nos veamos hermosas y así demostremos su gloria y perfección ante los ojos del mundo.

Probablemente ya te hayan dicho esto o ya lo sabes, pero así lo hayas oído o lo sepas…no lo crees y no te sientes bella.

El mundo ha definido que la belleza es ser alta, flaca, nariz delgada y respingada, tener una figura llamativa o que usar ropa cara te hará verte hermosa, pero como Dios le dijo a Samuel”… La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón.” Samuel 16:7

Si, las mujeres nos dejamos muchas veces influir por lo que vemos y por lo que dicen; pero no debemos dejar que nuestra belleza que es UNA OBRA MAESTRA hecha por un Rey increíble sea definida por las características que ha definido el mundo.

Nosotras ya somos bellas desde que nacimos así que radiemos esa belleza que Dios nos dio, disfrutemos la vida que Dios nos regala cada día sin sentirnos menos que otras personas, viviendo sin limitaciones porque no existe la palabra “imposible “para nosotras, seamos luz y reflejo de Jesús en todo momento, porque eso es lo que Dios quiere para nuestras vidas.

Así que chicas radiemos belleza a donde vayamos.

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